La motivación laboral es un aspecto cada vez más importante para mantener un equipo cohesionado, feliz con su trabajo y, por lo tanto, más productivo.

Antes se dejaba de lado la motivación y esas generaciones crecieron con la idea de ir a un trabajo por cumplir, casi como una condena que sería para toda su vida. Con las nuevas generaciones se dio un giro a esa perspectiva, por lo que un trabajo solamente se ve como un proyecto más del que se puede prescindir si no cumple con las expectativas, de ahí que actualmente son pocas las plazas laborales que son para “toda una vida”.

A partir de los millennials las empresas que ofrecen alguna vacante han tenido que cambiar sus requisitos y su oferta porque es una generación movible, que gusta de los retos y puede estar en una, dos o tres actividades a la vez, por lo que no se atan a un trabajo.

Uno de los factores que puede retener a ese talento valioso dentro de una empresa es la motivación, tanto los millennials como los centennials son sensibles al ambiente laboral y requieren de una constante aprobación de lo que están haciendo.

Más allá de las generaciones y sus perfiles, la motivación es un recurso fundamental para una empresa, ya que sus colaboradores estarán en balance, tendrán retos y objetivos, pero al cumplirlos también tendrán el reconocimiento por su labor.

Todos requieren saberse importantes dentro de la organización, por eso la motivación viene a ser un impulsor del compromiso con la empresa, una forma para que todos remen hacia el mismo objetivo. ¿Cómo motivar a un equipo de trabajo? Estos puntos te ayudarán mucho:

Comunicación. Una empresa hermética aleja a los colaboradores de las decisiones y, por lo tanto, forma autómatas que trabajan por trabajar; en cambio, si se sabe escuchar, si hay canales de comunicación para dar un mensaje claro, si se está abierto a sugerencias, los colaboradores se “ponen la camiseta de la empresa” y trabajan con una visión clara. 

Integración. Los colaboradores deben vincularse en todo sobre la empresa, que se sientan parte de esta, que sean tomados en cuenta para establecer los objetivos, las acciones presentes y futuras, es la mejor forma de que “el barco tenga rumbo”. 

Reconocimiento. Todos los objetivos logrados, cada meta, requiere de diversas acciones para que se hayan cumplido, hay que reconocer a todos los que lo hicieron posible, hacerles ver que toda posición, toda acción fue importante para ese éxito. Establecer un programa de reconocimientos puede ser importante.

Líderes. Todas las personas que estén a cargo de un grupo de personas deben compartir la visión de la empresa y contar con un perfil abierto, de guía, que motiven a cada uno de sus colaboradores.

Fijar metas y premios. Las grandes metas o retos bien comunicadas son un factor de cohesión de equipos, se pueden hacer dinámicas que impulsen a cumplir en tiempo y forma para que un equipo, área o departamento sean los ganadores, estableciendo premios.

Actividades de campo. Generar diversos eventos de integración, de coaching y trabajo en equipo será fundamental para tener colaboradores motivados y comprometidos. 

Ambiente de trabajo. Puede ser un fuerte reto el desarrollar un gran ambiente de trabajo, sin tensiones, donde haya comunicación y los colaboradores se sientan realmente a gusto de ir a trabajar; pero si se logra la productividad fluirá y la empresa se convertirá en referente aspiracional que atraerá al talento más adecuado.

Plan de crecimiento. Brindar la posibilidad de crecimiento dentro de la empresa siempre es un motivante para que los colaboradores se esfuercen.