El mundo del deporte y el marketing siempre han estado conectados. Desde que los más grandes atletas se han convertido en marcas y ejemplos de branding personal, ambas profesiones se han visto inevitablemente ligadas y es que se pueden encontrar muchas similitudes entre un encuentro deportivo y estrategias de marketing.

Un ejemplo de esto es la estrategia creada por Branderstand, agencia especializada en marketing de experiencia, en la cual comparan una parte importante del rugby con la necesidad de las marcas de fidelizar a los clientes a través de experiencias.

La melé en el rugby es la fase en la que los jugadores de cada equipo forman dos conjuntos compactos  y tratan de empujar al contrario para obtener la posición del balón, a este proceso también se le conoce como ‘el compromiso’, y de ahí su relación con el marketing.

Para las marcas en la actualidad el Brand Engagement es uno de los objetivos principales, la capacidad de crear clientes fieles y defensores de la marca es un indicador de que la estrategia de marketing está funcionando correctamente. Pero crear este sentimiento de pertenencia y llegar a los corazones de tus clientes para convertirlos en embajadores de tu marca no es una tarea fácil.

Así como en el rugby, las marcas deben de planificar su estrategia (crouch), aplicarla para tener contacto con los consumidores (touch), detenerse a ver los resultados (pause) y, finalmente, atrapar a los clientes para crear un vínculo con ellos (¡engage!).

Estamos en una época en la que la gente hace a las marcas, sus experiencias y sentimientos hacia la marca son las que le dan un verdadero valor a las mismas y por esa razón terminan amando a unas y evitando a otras. Es tarea de las marcas tratar de fidelizar a más clientes cada día para que sea la gente la que haga el trabajo de difundir la calidad de su marca y de sus productos o servicios.

 

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