La búsqueda de la “viralidad digital” es una constante, a nivel personal, como influencer o como marca nada mejor que conseguir un contenido que se haga viral, porque con un mínimo esfuerzo se multiplican las interacciones, los ojos puestos sobre algo, que se comparte una y otra vez en un efecto de cadena.

En las redes sociales es donde mejor se puede observar este efecto viral, aunque habría que distinguir que habrá una viralidad positiva y una negativa, una natural y otra trabajada. Positiva cuando las reacciones son a favor del contenido difundido y negativa cuando algo se hace viral por un aspecto que va en contra.

Hay contenidos que se hacen virales de forma natural, tanto que difícilmente se conoce el origen, pero una gran audiencia tiene en mente ese contenido en particular, lo hace suyo, lo comparte, hace referencia en sus pláticas, etc. 

Otros contenidos se trabajan para tratar de que sean virales y de ahí surge lo que se denomina marketing viral, es decir, generar un mensaje que conecte de tal forma que muchas personas lo compartan y generen un efecto cadena.

Sin embargo, la esencia de lo viral es un espejismo, se persigue este tipo de contenidos porque se les da una categoría de fuerza y contundencia, pero como todos lo difundido en digital no dejarán de ser pasajeros. Lo viral tiene un ciclo y pese a su efecto multiplicador la inercia se apagará, esfumándose a veces en menos tiempo de lo que podría pensarse.

¿Exagero? Pensemos en los memes que son los contenidos más susceptibles a viralizarse. ¿Cuáles son los memes que recuerdas? Seguro los del momento, si tratas de recordar el meme que estuvo de moda hace dos o tres meses quizá no venga a tu mente. 

La contundencia de lo viral es un tiempo inmediato, difícilmente se extenderá en largos lapsos, puedes ser que si alguien hace una referencia a un meme que estuvo de moda lo recuerdes, pero en ese recuerdo ya no tendrá su fuerza traducida en acción.

El espejismo de lo viral está deslumbrando actualmente a las marcas que desean contenidos virales en todo momento, lo cual es doble o triplemente difícil para una marca que para un contenido meramente de entretenimiento o personal porque la marca no solo tiene que lograr ser viral, sino que la ubiquen más allá del contenido viral generado, que la vinculen con algo positivo y que mueva a las personas a una acción, generalmente de compra.

¿Se puede hacer? Sí, pero se debe entender que los resultados no dependen de un contenido viralizado, sino de una estrategia integral de largo plazo. La búsqueda de lo viral debe tomarse con cautela; dejarse llevar por un espejismo es fácil, pero si se tiene en cuenta los alcances, los objetivos claros de los contenidos, lo que realmente se quiere proyectar, será más fácil perseguir un contenido viral más enfocado que estar en los ojos de todos solamente por estar.