Mucho se habla del trabajo en equipo, pero en ocasiones se arman grupos para ciertos proyectos o se definen los equipos dentro de una organización pensando que marcharán funcionalmente por el solo hecho de que se les asignen tareas.

Ningún equipo va a fluir sin orden, sin una guía que busque el desarrollo del grupo en el esquema de una empresa. Es así como nace la necesidad de la gestión de los equipos de trabajo. 

Se trata de técnicas, recursos y estrategias para hacer que un equipo funcione con orden, con objetivos claros, con todo lo necesario para que puedan realizar las labores asignadas y tener éxito dentro de la empresa. Asimismo, procurar que cada vez sean más eficientes, que trabajen en armonía y estén comprometidos con su proyecto.

De ahí la importancia de la gestión de equipos de trabajo porque si lo tienes en cuenta, si hay una persona que se encargue de esto o si has designados líderes de equipo, contarás con un punto de partida y una meta, entre estos polos se realizará una labor para mejorar en todos los aspectos. 

Es fundamental una gestión adecuada para generar un ambiente óptimo de trabajo, minimizar estrés, descontentos y conflictos; para trazar un camino con objetivos comunes, con la finalidad de aumentar el compromiso con la empresa, ya que no es fácil lograr que un colaborador “se ponga la camiseta” si no cuenta con las condiciones adecuadas para su trabajo.

También ganarás en orden, planeación y control; podrás medir resultados y tendrás parámetros para que superes retos y expectativas. Además con una adecuada y pronta resolución de conflictos generarás un compañerismo, que los colaboradores laboren a gusto, optimizarás tiempos y, por tanto, aumentarás la productividad y rentabilidad en tu negocio.

Para que tengas una gestión eficiente de los equipos de trabajo procura:

  • Un auténtico liderazgo. Recuerda que no se trata de imponer, sino de guiar, puedes ser exigente, pero justo. Un verdadero líder es un ejemplo a seguir.
  • Gánate la confianza de tus colaboradores al escuchar, al abrir espacios a las opiniones y hasta desacuerdos para dirimirlos objetivamente.  
  • Conducirte con inteligencia emocional. Si la cabeza no está bien, el grupo seguramente tendrá problemas. Tienes que ser equilibrado, sensato y analítico en cada situación, no desbordarte ni en alegría o buscando ser el mejor amigo ni en enojo y siendo un tirano.
  • Recuerda que para exigir primero debes aplicar la fórmula capacitación - motivación - reconocimiento; si capacitas a tus integrantes de equipo, si les explicas, los motivas y reconoces su trabajo será sencillo exigir resultados.
  • Gran capacidad para resolver conflictos, necesitas tener ojo analítico, anticiparte, detectar si hay problemas, platicar con tu equipo, establecer una eficiente comunicación, tener su respeto, saber delegar, y con la suma de todo esto seguro cualquier conflicto lo evitarás a tiempo para mantener la cohesión del grupo.