El plástico se ha convertido en uno de los enemigos públicos, sobre todo el plástico de un solo uso, en parte porque ambientalmente sí están dañando mucho a los ecosistemas, en particular al mar.

Cifras de la UNAM indican que en México se producen 300 millones de toneladas de plásticos al año, de las cuales solamente se recicla 3%. El problema es mundial y requiere de grandes esfuerzos para poder revertir las cifras en crecimiento.

Por otro lado, el plástico se situó como un gran enemigo por la presión social y ahora que es un tema políticamente correcto todos lo tienen en mente. Sea por conciencia ambiental o por ir con la corriente de una buena imagen de responsabilidad social es benéfico que se hagan acciones al respecto.

Justo en la parte de mover a las audiencias es donde las marcas están jugando un papel fundamental para impulsar dinámicas que llevan a no usar tanto plástico, eliminarlo de plano de ciertos contextos y a limpiar los mares, mediante un mensaje de concientización.

Para las marcas es rentable sumarse a la guerra contra el plástico, ganan en imagen y en respeto por la empresa, además que con las estrategias de marketing también tienen una opción para impulsar sus ventas, ya que muchos se han sumado con productos fabricados con base en el reciclaje de materiales.

Este movimiento ha alcanzado a las empresas que tienen que ver directamente con desechos plásticos para que traten de dar alternativas de envasados y empaquetados más sostenibles.

Si estas iniciativas tienen una repercusión a favor del medio ambiente, seguramente el marketing tendrá amplias oportunidades para actuar con mensajes emocionales que logren conectar con más gente, así que veremos un gran impulso para el llamado marketing verde en los próximos años.

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