La realidad aumentada ya no es una novedad, pero lo cierto es que su potencial todavía da para más y no hemos llegado a explorar las posibilidades que brinda. Para el siguiente año, el mundo de la publicidad lo vivirá con mayor fuerza.

Realidad aumentada es la interacción de una plataforma física con un mensaje o contenido virtual, recurso que es sumamente llamativo, por lo cual es una opción interesante para estrategias y campañas de marketing.  

Para 2020, el volumen que podría tener la realidad aumentada será de 150 mil millones de dólares, una inversión rentable para las marcas porque estudios indican que este tipo de tecnologías capturan la atención de los usuarios por más de 85 segundos, esa “bendita atención” por la que luchan todos en la publicidad, ya que con tanto estímulo y plataformas, la atención de una audiencia en promedio oscila entre 3 y 5 segundos.

¡Imagínense lo que se podría hacer con 85 segundos! Esto podría incrementar 20% la tasa de interacción y aumentar el CTR en compras en un 33%. Por lo tanto la realidad aumentada cada vez estará presente en más campañas porque ofrece un alto nivel de interacción, es llamativa, genera engagement con la marca, realiza una comunicación eficiente, es una experiencia diferente y se destaca frente a la competencia. Además de que los mensajes son exclusivos, segmentados y personalizados.     

Todas las marcas deberían empezar a considerar en algún momento el uso de la realidad aumentada porque tienen el gran factor a favor de la SORPRESA de una experiencia visual con una comunicación directa más sensorial.

El aspecto psicológico que rápidamente engancha a una campaña que integra a la realidad aumentada es fundamental porque actualmente se interactúa más en un mundo digital, pero queda en las personas una necesidad de lo “físico”, así que al hacer ese mix el cerebro se conecta casi inmediato al mensaje, sea emocional, de entretenimiento o hasta informativo.