Independientemente de puestos o cargos dentro de una empresa, de pertenecer a una compañía o comunidad, todos los individuos son su propia marca, aunque algunos no lo tomen en cuenta o no reflexionen sobre esto, todos contamos con una marca personal.

Esa marca personal evoluciona y se gestiona como cualquier otra marca, es decir, se desarrolla, se nutre, se modifica y se generan estrategias alrededor de ella. Muchas personas lo dejan a la deriva, que sea el “destino” quien moldee su marca personal, unas más sí lo analizan y unos pocos lo ven como tal, como una marca que se debe cuidar y trabajar.

La marca personal tiene que ver con todo lo que somos, cómo actuamos, qué pensamos, cómo proyectamos nuestras ideas, cómo nos expresamos, cuál es nuestra perspectiva de la realidad, en qué ámbitos nos movemos, qué escuchamos, cómo reaccionamos, qué vestimos, etcétera. 

En todo esto, actualmente las redes sociales son un gran escaparate de marcas personales, como quien va a una dulcería y se encuentra de todo, desde lo más sofisticado hasta lo más extravagante.

Las redes sociales tienen una gran impacto en nuestra marca personal, a tal grado que muchas empresas ya tienen como mecanismo de selección de sus colaboradores el analizar las redes sociales de esa persona que se integrará a su equipo de trabajo, para verificar qué perfil tiene.

Quizá en una entrevista de trabajo, en una reunión o en ciertos contextos una persona pueda dominarse, actuar o mantener una actitud neutra, pero en sus redes sociales proyectará su verdadero “yo interactuante”, ese que acciona y se mueve. 

Cuántas veces no escuchamos a una persona serena, que no se mete en polémicas, y en sus redes sociales es irreverente y controversial. De ahí la importancia de construir una marca personal que proyecte lo que realmente quieres, algo que tú seas, que construyas y nutras y no lo dejes al contexto o al azar. 

Las redes sociales no debieran tomarse a la ligera, porque proyectan más de uno mismo que las propias palabras que usamos en un momento en particular. Casos de ejemplo sobran, en cualquier nivel; qué tal un Donald Trump manejando en su discurso que no es racista, pero en un análisis de sus redes sociales (en particular de Twitter) denota un racismo realmente intenso. 

¿Tú qué tanto manejas tu marca personal? ¿Tienes el control de la misma o lo dejas a la suerte? ¿Qué reflejan tus redes sociales, qué dicen de ti como marca? Vale la pena pensarlo un momento y hacer algo al respecto.